domingo, 10 de mayo de 2020

Hasta siempre mamá

Ha sido una crónica diaria, un suplicio interminable, el diario con más páginas escritas, hojas rotas y desgastadas, páginas en blanco expresando mil palabras que quisiera que no tuvieran significado... Los días pasan transcurren y ella no está, su sonrisa se ha apagado, se extingue como la luz de una vela, hay días que ilumina pero ya no da calor.
Sus últimos meses, el protagonista su dolor, ya no siento más el calor de su compañía, ni el sonido de su risa ni esa sonrisa sincera que sólo soltaba si de verdad lo sentía.
Alguna vez o quizá muchas se lo dije, es la mujer más peculiar que pudo tocarme como madre, exigente, demandante, estricta, disciplinada, quizá ni tierna ni tan amorosa como me hubiera encantado pero era mía y siempre estaba para mi, su olor, su esencia, su presencia, esas interminables horas de plática que sólo con ella se podía tener, se las sabia todas, las más recientes y las mejores, sentida como nadie y orgullosa siempre... Siempre.
Siempre fuimos unidas, codependientes, tóxicas, pero siempre juntas, mi ansiedad de verla me hacía viajar 2 horas a media noche para llegar a casa y abrazarla, recuerdo su regazo y su barbilla cuando volteaba hacia arriba y me tenía en sus piernas siendo apenas una niñita, mis primeros 12 años fuimos sólo ella y yo, nadie más existía, nada más había, solo nosotras... 
Este siempre fue mi peor miedo, mi más grande dolor, el peor de todos, del que siempre tuve pesadillas y pedía a Dios que nunca sucediera, de ahí el "Bésame mucho", el que te fueras sin mi, que me dejaras, que me abandonaras, que me dejaras sola sin ti, hoy ya pasó, te fuiste poco a poco, te fuiste extinguiendo hasta que el último soplo de vida salió de tu ser, con tu corazón forzado, con tu cuerpo inmóvil y profanado, con tus ojos cerrados y tu sonrisa deshecha. 
Te voy a extrañar toda mi vida, hasta que te vuelva a ver, hasta que nos volvamos a encontrar. 
Hay días que quisiera no despertar más y encontrarme contigo porque de verdad me haces toda la falta del mundo, te necesito, te necesito aquí, ahora, conmigo...
Sin embargo no estoy lista, tengo muchas cosas que quiero hacer aun cuando ya no puedas verlas, no planeo, ya no, cada que lo hago la vida me da lecciones, me quedan tus fotos, tu recuerdo, todo lo que me lleva a ti, a veces solo cerrar los ojos. 
Te agradezco por ser y por haber estado siempre, para mi tan y cómplice, tan tú, tan yo y cada vez más parecida a ti... 

Gracias por existir en la misma era en el mismo tiempo y espacio, gracias por ser quien fuiste y por jamás irte de mi corazón, te amo por siempre y para siempre. 
Atentamente, tu hija, la que te va a amar a buscar y a esperar hasta soltar el último aliento esperando a volver a verte. 

¡Te amo ma!