sábado, 5 de noviembre de 2011

Malos pensamientos




Noches sudorosas, sensaciones extrañas que van más abajo que las mariposas del estómago…  palpitaciones casi al borde del estallamiento, humedad, secrecía, intimidad, complicidad de uno o más de los que puedas llegar a pensar, muchos puntos de partida, pocos caminos para llegar, sólo un destino final.
Fantasías, alucinaciones sensoriales extasiantes, recorren como electricidad cada poro del cuerpo, emanas libido indiscriminadamente, te conduces a universos inimaginables.

Suenas a bossa nova en una noche estrellada o a un tango en una tarde con brisa, sabes a tabaco, sabes a vino… hueles a incienso, sentirte es como aventarse en caída libre sin paracaídas, eres como la sensación de un lamento gitano.

Tardes tibias, noches templadas, tu imagen ahí, la tuya también… y tú  ¿te preguntas si estás tú?, también lo estás, armas el collage perfecto, haces embonar las piezas de tu rompecabezas hasta crear tu híbrido perfecto, tus manos, tus ojos, tu boca, tu esencia, partes diferentes de muchos “tú” en diferentes versiones, con diferentes formas, sin relación alguna entre uno y otro en diferentes tiempos, ahora ya no eres solo tú, estás formado de muchas piezas que yo elegí no para amar, sólo para sentir, para disfrutar, para recordar ese sabor a cítricos estridentes, ese vuelo entre ráfagas de viento, mis malos pensamientos suben de color, de tono, la intensidad aumenta conforme te alejas, no me interesas tú, me interesa no lo que te llevas sino lo que dejas, me interesa el nuevo tú que he creado y que espero nunca encontrar… opuesto a ti, diferente, excitante, nuevo…

Te inventé como la más cruel de mis ironías, como la mejor de mis autoflagelaciones, como mi mejor castigo, como mi peor enseñanza, como mi mejor amante… como lo mejor de lo peor.

Y de repente me conduces por caminos diferentes, llenos de luciérnagas, de aire tibio, tocas aquí, tocas allá… las sensaciones son tan diferentes que podrían describirse como nuevas, tu dibujas el mapa para llegar como un laberinto, entre más tardes en encontrar la salida, mejor, entre más te tardes para llegar, es mejor, busco… doy vueltas repaso los mismos lugares una y otra vez intencionalmente.

Te conjugo en 100 tiempos diferentes, te vuelvo un universo de posibilidades, te tomo, te dejo, te uso, te desecho… te vuelvo a tomar a mi total conveniencia, finalmente yo te he creado, yo te doy forma, mis malos pensamientos se vuelven tu estructura… mis malos pensamientos te crean, mis malos pensamientos te destruyen.

Cuando por fin exhausta yaces en tu cómplice lecho, vuelves a pensar una y otra vez cuanto lo mereces, cuanto lo necesitas, cuanto más puedes dártelo sin la menor culpa, sin el menor reparo, con la mayor libertad, tus malos pensamientos te conducen…

Y tú…  ¿Pides permiso a tu conciencia para tener malos pensamientos?

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